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bueno, he aquí una serie de conciertos de puta madre que van a tener luegar en varios sitios de españa durante este año, entre ellos guns n’ roses y W.A.S.P:

 

 

 

conciertos 2012

W.A.S.P en España (2012): esta banda nos ofrecerá una gran serie de conciertos por toda España. Los conciertos de W.A.S.P. en España se llevará a cabo en los siguientes lugares: Barakaldo, Santiago de Compostela, Madrid, Cartagena y Barcelona. No te puedes perder de la oportunidad de disfrutar del talento de W.A.S.P. en España y corre cuanto antes por tus boletos para el concierto de W.A.S.P. en España. Las entradas para los conciertos de W.A.S.P. las puedes conseguir por medio de Ticketmaster.es

W.A.S.P. en Barakaldo
Lugar: Rock Star Live-Megapark
Fecha: Miércoles 07 de noviembre del 2012
Boletos: Ticketmaster.es
Precio: 25 Euros

W.A.S.P. en Santiago de Compostela
Lugar: Sala Capitol
fecha: Jueves 08 de noviembre del 2012
Boletos: Ticketmaster.es
Precio: 25 Euros

W.A.S.P. en Madrid
Lugar: La Riviera
Fecha: Viernes 09 de noviembre del 2012
Boletos: Ticketmaster.es
Precio: 25 Euros

W.A.S.P. en Cartagena
Lugar: La Matriz Creativa
Fecha: Lunes 12 de noviembre del 2012
Boletos: Ticketmaster.es
Precio: 25 Euros

W.A.S.P. en Barcelona
Lugar: Razzmatazz 2
Fecha: Martes 13 de noviembre del 2012
Boletos: Ticketmaster.es
Precio: 25 Euros


 

Guns n’ roses (o lo que queda de ellos) actuarán en españa en 2012 en Recinto de Conciertos, Festival Costa de Fuego, Benicassim. yo personalmente no pagaría por un concierto de este grupo, es decir, para ver a axl desfinar, pero bueno… hagan lo que quieran:

la fecha es el 20 de julio de 2012 en el recinto de conciertos, festival costa de fuego en benicassim podéis comprar las entradas en ticketmaster o en carrefour.

les recuerdo que los guns n’ roses originales, la formación original se reunirá en el rock n’ roll hall of fame el 14 de abril.

buen día!


Cinco chavales descarriados destrozan la antigua casa del astro del cine Cecil B. DeMille, se ponen hasta arriba de caballo y llaman marica a Paul Stanley, de Kiss. Y así se convirtieron en las últimas grandes estrellas del rock. Por Ivar Muñoz-Roja

La historia de ‘Appetite for destruction’, Guns N' Roses

Axl Rose, desmadradísimo, en los primeros tiempos de Guns N’ Roses.
Una sirena de policía suena a los pocos segundos de arrancar el disco Appetite for destruction (editado en julio de 1987). Y cuando quedan minutos para terminar el álbum se escuchan los gemidos desatados de una chica follando, los de la novia del batería de Guns N’ Roses de entonces, Steven Adler. Pero a eso llegaremos más adelante… Entre medias se suceden 12 canciones con violencia, sexo, drogas y, envolviéndolo todo, una mezcla de heavy, punk y rock clásico. Pocos discos reflejan tan bien el momento y el lugar en el que fue gestado, y las vivencias de sus creadores: los años 80 pasaban su ecuador cuando unos chavales apenas en la veintena se buscaron y encontraron en Los Ángeles para vivir aquello de sexo, drogas y rock and roll elevado al cubo, contarlo en sus canciones y tratar de triunfar haciéndolo. Lo consiguieron: desde su publicación se han vendido más de 28 millones de ejemplares deAppetite for destruction, durante más de un lustro Guns N’ Roses reinaron en el rock de este planeta y este disco permanece como uno de los debuts más salvajes –por sus canciones y las historias que esconde– del rock.

Pero su estallido también fue el principio del fin: con su éxito masivo surgieron las rupturas, los egos exaltados, los desfases con las drogas y las apariciones en prensa no sólo por temas musicales… Y Guns N’ Roses nunca ha llegado a superar la intensidad de este álbum. O como dijo el propio Axl Rose, vocalista y actual líder de la banda, en una entrevista para ROLLING STONE, en 1999: “Quizás éste acabe siendo el único álbum bueno que hagamos”.

ANTES DE ‘APPETITE FOR DESTRUCTION’
La historia de Axl Rose (William Bruce Roser, 1962, vocalista), Slash (Saul Hudson, 1965, guitarrista solista), Izzy Stradlin (Jeffrey Dean Isbell, 1962, guitarrista rítmico) Duff (Michael Andrew McKagan, 1964, bajista) y Steven Adler (1965, batería) no arrancó de forma muy diferente a la de miles de jóvenes en EE UU, en los hedonistas 80: unos descarriados ponen el punto de mira en Los Ángeles, la gran meca del rock entonces, donde se asientan para hacerse un hueco en este feudo gobernado por Mötley Crüe, Ratt o Poison, al frente de una larga lista de bandas que mezclaban el glam de los 70, el rock de estadio de Led Zeppelin y estribillos de pop pegadizo. Axl e Izzy eran dos emigrados del aburrimiento de Lafayette, Indiana, Duff, un gamberro criado con el punk rock y que había tocado en grupos de culto de este género (como los Fartz o Fastbacks), huía de la heroína que asfixiaba las calles de su ciudad, Seattle; mientras que Slash y Steven eran dos colegas de la infancia (aunque Slash pasó sus primeros años en Inglaterra) que, según Steven, desde los once años supieron lo que querían ser: estrellas del rock. En mayo de 1985 se produjo el encuentro mágico: tras coincidir nuestros protagonistas en bandas previas (Road Crew, Hollywood Rose…), tiene lugar el primer ensayo de la formación clásica de Guns N’ Roses. “Al tocar el primer acorde sentimos que aquella era la banda que habíamos estado buscando”, contó Duff en una entrevista para ROLLING STONE, en 2007. No sólo ellos: en los primeros meses de vida su nombre corrió como la pólvora en los garitos angelinos.

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Izzy Stradlin, Duff McKagan, Axl Rose, Slash y Steven Adler, en su primera actuación como Guns N’ Roses (6 de junio, de 1985).

Foto sacada del libro Reckless road.

 

LA INSPIRACIÓN PARA ‘APPETITE’
Pero lo que estos jovenzuelos se encontraron al sumergirse en Los Ángeles poco tenía que ver con las canciones sobre desparrames felices que cantaban los grupos de rock duro llenos de laca que allí triunfaban. Sí, había fiestas, chicas y desfase, pero también prostitutas, heroína (a la que abrazaron varios de los miembros del grupo) y violencia (“Aquí es posible asesinar” dijo Slash en una entrevista de la época). Los cinco vivieron como en una comuna anárquica y pobre estos dos años previos a la publicación de Appetite for destruction. Pasaron por un local de ensayo -en la esquina de Sunset Boulevard con Gardner Street, en Los Ángeles– donde también caían desplomados por sus cuelgues. Se alojaron durante un tiempo en una antigua propiedad del clásico cineasta Cecile B DeMille, y que el grupo se encargó de destrozar. Arnold Stiefel, mánager de la banda entonces, recuerda cómo le citó el casero, indignado por los desperfectos. “Casi me desmayé cuando lo vi. Estaba más allá de lo imaginable y no pude parar de reírme al verlo: habían arrancado los váteres y los habían tirado a través de las ventanas, había restos de caca en los lavabos y, esparcidos, trozos de hamburguesas, con moho y a medio comer”. Entre desfases con drogas, ligues con bailarinas destriptease y sin dinero para apenas comer surgió la inspiración para componer Appetite for destruction. El anhelado contrato para su primer álbum llegó en marzo de 1986.

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Guns N’ Roses, dos años antes de grabar Appetite for destruction. Foto sacada del libro Reckless road.
LA GRABACIÓN: “NO” A PAUL STANLEY
El primer productor elegido para ponerse al mando Appetite for destruction fue Paul Stanley, de Kiss. No hubo química con la entonces desmaquillada estrella: al enseñarle los Guns unas maquetas que tenían grabadas, éste sugirió que añadieran unos coros en la canción Nightrain, para hacerla, según Stanley, más pegadiza. Por este motivo Axl, mosqueado, dejó de hablarle e incluso de mirarle. Slash, por su parte, no fue más benévolo con el pronto destituido productor y esparció rumores sobre la supuesta homosexualidad de éste (¿existe mayor castigo para una estrella mujeriega como el ligón de Kiss?). “Sí, eran despojos drogadictos, pero eran unos despojos con disciplina”, recuerda Mike Clink, el productor finalmente elegido. Algunas fuentes datan el inicio de la grabación en agosto de 1986, otras en enero de 1987.

En Clink se juntaban dos coordenadas claves en el sonido de Appetite for destruction: paciencia y una gran conocimiento de técnicas antiguas de grabación. Lo primero fue necesario para pulir el diamante en bruto que era la banda: de las jornadas de 18 horas de trabajo de Clink muchas fueron para que Axl descubriese que no sólo era bueno gritando y que tenía un registro de voz amplio, y por otro, para pulir los solos de Slash y encajarlos con las pegadizas melodías de la voz. Lo segundo lo utilizó para aplicar técnicas ya entonces arcaicas: Clink cortaba con una cuchilla las mejores tomas de las bobinas de grabación y requirió de cinco personas para ajustar, sobre la marcha, las subidas y bajadas de volumen al mezclar. El resultado del trabajo fue un sonido crudo a la vez que pulido, que sirvió de puente entre el rock domesticado de los 80 y el incipiente, y sucio, grunge que se haría con el mercado pocos años después. El presupuesto de grabación fue el equivalente a 276.000 euros.

LAS CANCIONES: HEROÍNA Y VINO BARATO
“Estábamos en el sótano de casa de mi madre, cogí mi guitarra y le dije a Axl: ‘Mira lo que he sacado’. Y le moló”, cuenta Slash sobre Welcome to the jungle, la canción que abre Appetite for destruction. Después, con la ayuda de Izzy y Duff finiquitaron uno de los arranques más potentes y  reconocibles en la historia del rock. A partir de ahí, las influencias del heavy, el punk y el rock clásico se entrelazan en historias tan crudas -muchas eran experiencias vividas- como la música que las envuelve. Nightrain era el vino barato que la banda bebía en sus infinitas juergasMr. Brownstone refleja la lucha con la heroína de Izzy (“Está llamando a mi puerta y no me deja en paz”, dice, en inglés, parte de su letra); en Out ta get me Axl narra desgarrado sus problemas con la ley en su Indiana natal; y My Michelle va sobre una novia que tuvo Axl, Michelle Young, que le pidió que escribiera una canción sobre ella tras escuchar Your song, de Elton John, en la radio. Como un diario salvaje.

 

Sweet child O’ Mine, el número uno que nació por una casualidad.

El único single que la banda ha tenido en el número uno de singles en EE UU hasta hoy, y que es una de las canciones más reconocidas de este álbum, nació de la casualidad. Slash estaba tocando lo que, en sus palabras, “era un ejercicio de guitarra tontorrón”, mientras Izzy le acompañaba con unos acordes. Lo que no sabían era que en la planta de arriba, en la ex casa de Cecile B DeMille, Axl les escuchaba y ponía letra paraSweet child O’MineAunque la historia más morbosa lo esconde el tema que cierra el disco, Roquet queen.Los gemidos que se escuchan en medio de la canción son reales: Axl estaba grabando voces, mientras Adriana, de 19 años, se frotaba con él. Los técnicos no dieron al botón de stop mientras el ambiente subía de tono entre la improvisada pareja.“Venga, Adriana, haz que sea de verdad”. Las palabras de Axl fueron órdenes para la joven: los dos acabaron montándoselo ahí mismo y los gemidos de la joven quedaron inmortalizados para siempre. “Hubiese hecho cualquier cosa por Axl, era mágico”, dice Adriana Smith ahora, ya cuarentona, que entonces quiso vengar las infidelidades de su novio. Nada que no fuese extremadamente extraordinario si éste no hubiese sido Steven Adler, el batería de la banda. La cosa iba de excesos hemos dicho. Appetite for destruction llegó a las tiendas en julio de 1987. 

A partir del minuto 2.30 se escuchan los gemidos de Adriana y Axl, en Roquet queen.

 

LAS CONSECUENCIAS
Una madrugada de domingo, en diciembre de 1987, fue decisiva para catapultar al estrellato a Appetite for destruction. A las cuatro de la mañana se emitió por primera vez el vídeo musical de Welcome to the jungle, en MTV, cadena musical entonces determinante para el ascenso de un grupo. El fenómeno fue similar a cuando Elvis Presley sonó por primera vez en la radio, en los 50, o la primera aparición de los Beatles, en los 60, en el programa de televisión de Ed Sullivan: las peticiones para que se emitiera de nuevo el vídeo no cesaron y el efecto dominó hizo que los 200.000 ejemplares que se habían vendido hasta entonces se multiplicaron vertiginosamente. Como en tantos aspectos relacionados con esta banda no faltó polémica: la portada original, hecha por el artista Robert Williams, con un robot que acaba de violar a una chica, fue cambiada por una cruz con las cabezas de los miembros de la banda. 23 años después de salir, lo salvaje de sus canciones y sus historias se extiende a las cifras: Appetite for destruction lleva más de 28 millones de ejemplares vendidos a día de hoy.

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Así iba a ser la portada de Appetite for destruction. Pero se censuró.


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Portada definitiva de Appetite for destruction.

Axl Rose dejó marcado al guitarrista Joe Perry, que en un texto en exclusiva para ‘Rolling Stone’ destaca la rebeldía sexy de los Guns. Es un capítulo más de ‘Los 100 inmortales del rock’, lista que vamos descubriendo poco a poco. Por ‘Rolling Stone’

Los 100 inmortales del rock: Guns N' Roses, por AerosmithIlustración de Guns N’ Roses por Anita Kunz.

 

GUNS N’ ROSES, escrito por Joe Perry (guitarrista de Aerosmith)

Guns N’ Roses resucitaron nuestro tipo de rock. Recuerdo que alguien me pasó una copia de Appetite for destruction y me dijo: “Tienes que escuchar a estos tíos. Van a ser los más grandes”. Por entonces triunfaban bandas como Bon Jovi y Whitesnake, pero Guns N’ Roses eran distintos. Habían excavado más profundamente en las raíces del rock. Al escucharles también oía algo de Aerosmith, lo que significaba que tenían mucho de otras bandas anteriores a nosotros.

Nos telonearon en 1988 y me impresionó su gran personalidad incluso cuando no estaban tocando. Axl sabía cómo ganarse al público. Creo que, cuando salía al escenario, transmitía la sensación de que acababan de dejarle salir de una jaula. Buena parte de su atractivo en vivo era imaginarse qué era lo que iba a hacer a continuación.

En aquel momento se dijo que su música era metal, pero la verdad es que no lo era. El metal no es sexy, y el rock sí. Temas como Paradise city y Welcome to the jungle tenían la simplicidad justa: los estribillos llegaban justo cuando los esperabas. Slash tocaba lo que le iba bien a la canción, en lugar de convertirla en una excusa para exhibir sus habilidades con la guitarra. La música de Guns N’ Roses no era tan recargada como la de otras bandas de la época: todo su material está grabado con muchísimo gusto. Por ejemplo, las líneas de bajo de Duff McKagan eran muy simples, pero le daban al sonido del grupo una fuerza abrumadora.

Guns N’ Roses siguen siendo un ejemplo de cómo un grupo puede hacer avanzar al rock. A veces piensas que ya está todo hecho, pero los Guns demostraron que no era verdad y que siempre hay una forma nueva de combinar esos tres acordes de forma que suenen nuevos, frescos y rebeldes.

 

Puedes ver más sobre la lista ‘Los 100 inmortales del rock’ aquí.

Beyoncé, Eddie Vedder o Bruce Springsteen. A estrellas de todo tipo les gusta echarse encima de sus fans. Es la comunión perfecta entre seguidor e ídolo, y a veces da pie a momentos memorables. Hay saltos acróbaticos, torpes… Aquí tienes una selección con los mejores vídeos de esta singular técnica. Por ‘Rolling Stone’

Músicos que se lanzan al público
Bruce Springsteen, al cielo con él.

En ocasiones los músicos quieren sentirse muy cerca de sus seguidores. Se lanzan sobre ellos sin temor a los tocamientos. Los espectadores pueden llegar a sentir el aliento de las estrellas. Es la comunión perfecta entre ídolo y fan. Y una práctica común en estilos muy dispares: no importa si se trata de curtidos rockeros (Iggy Pop), divas bombásticas (Beyoncé) o cantantes de pop un poco moñas (James Blunt).

 

– Eddie Vedder (Pearl Jam): Salto olímpico
El cantante de Pearl Jam es un animal escénico. Lo podemos ver en esta actuación de principios de los 90: el vocalista se sube a una grúa de una cámara de televisión y desde ahí da un espectacular salto. La peligrosa tarea acaba con él volviendo sonriente al inmenso escenario donde su banda no deja de tocar. Esto es impresionante:

    

 

– Beyoncé: Inmersión inesperada
Quien grabó las siguientes imágenes ni en sus sueños más descabellados podía imaginar que la señorita Knowles se acercaría tanto a él en un conciertoEl buceo de la diva por el público fue inesperado, desde luego, y dio mucho de qué hablar.

 

– Courtney Love: Con toda la parsimonia 
“Ha sido el peor concierto de mi vida”, dice la viuda de Kurt Cobain al finalizar esta actuación en Austin, Tejas (EE UU). Después se deja caer con sumo cuidado y delicadeza sobre las primeras filas, con la apariencia de quien se mete con cuidado en una piscina muy, muy fría. Sin demasiada actitud, vaya.

 

– Lady Gaga: Salta conmigo 
“Sólo baila”, dice la canción que está interpretando la neoyorquina aquí (Just dance). Bien podría cambiarlo por “sólo salta”: en el minuto 1.39, Gaga coge carrerilla y se arroja (un poco desinflada, eso sí). La cosa queda un tanto tosca, demasiado humana para tratarse de la estrella más extravagante y sobrada del planeta.

 

– Kurt Cobain: Natural, como el que no quiere la cosa
El líder de Nirava tenía gran estilo lanzándose sobre la audiencia. Se tiraba con la naturalidad de quien llevaba toda la vida haciendo stage diving, como se denominó en los 80 a esta costumbre que entonces nació en conciertos de heavy y de punk.

 

– Bruce Springsteen: Cae en buenas manos 
Suena el clásico Hungry heart, del jefe de Nueva Jersey. Un mar de manos y de sonrisas mira hipnotizado a la estrella. Entonces, se pone de espaldas y cae sobre su público. Bruce sabe que va a ser bien recogido. Es lo que tiene tener una carrera construida al calor de tus seguidores. Pocos rockeros se lanzan tan bien.


 

– James Blunt: La gran sorpresa
“¿Pero qué pinta un cantante de pop tan inofensivo en esta lista?”, pensará, a buen seguro, algún lector. Y es cierto: sorprende que un ser tan dulzón se encuentre entre una selección de gente osada. Pero igual de cierto es que al inglés no le falta estilo para lanzarse al público. Goza haciéndolo. Atención:

 

– Iggy Pop: Canas eléctricas 
62 añazos tiene La Iguana de Detroit en este concierto de 2009, pero la edad no frena su apabullante energía sobre las tablas. Es pura electricidad. Y cuando brinca hacia los asistentes desata la misma locura que en sus imprevisibles y sangrantes conciertos de finales de los 60 y principios de los 70. Es la eterna y vigorosa juventud rockera:

 

– Pete Doherty: Un rompecabezas para su seguridad
No debe pesar mucho más que una pluma. Por eso, que este delgado amante de las drogas te caiga encima no debe de ser gran problema. Aquí lo hace sobre una sala abarrotada y se le escucha cantar, tan contento. Peor parece pasarlo uno de sus miembros de seguridad sobre el escenario. Trata de rescatarlo, sin mucho éxito.

 

– Rammstein: El público convertido en playa  
Estos duros alemanes son conocidos por su espectaculares directos. En ellos no faltan llamas, maquillaje, pirotecnia… Y tampoco esa lancha que desplazan sobre su público, al que convierten en una especie de playa de cuerpos humanos. De lo más recurrente en el rock duro:

 

– Manolo García: Las maneras toreras
Parece un novillero. Al barcelonés sólo le falta decir “olé ahí” antes de arrojarse desde el escenario. Unos cuantos podrían tomar ejemplo de su depurada técnica:

 

– Juliette Lewis: Una lucha de supervivencia  
Se trata de un duro combate cuerpo a cuerpo. La cantante se desliza sobre unas manos que la arrastran, la soban, le tiran de los pelos… Pero ella aguanta el tirón, hasta que logra ponerse de pie en medio sobre sus espectadores. Épico:

 

– Slipknot: Asaltante enmascarado
El público enloquece cuando uno de los miembros de esta formación de heavy extremo y enmascarado (no se quitan las máscaras ni en las entrevistas) coge aliento y corre por los aires hacia las clamorosas multitudes.La olla a presión explota. Un truco escénico infalible:

 

– Bunbury: Perdido entre sus fans
Cuesta apreciarlo de primeras, pero si se presta atención en el siguiente vídeo puede verse a al noctámbulo y bohemio vocalista entre una maraña de manos, móviles y sabe dios qué más. Perdido entre su fans. Esto sucedió durante una actuación en la sala Joy Eslava de Madrid:

 

– Franz Ferdinand: ‘El estilo salmón’
Seguro que Alex Kapranos, líder de estos escoceses, fue de los primeros de su clase en aprender a tirarse de cabeza en el curso de verano de natación. No importa que sea un enorme pabellón en lugar de una piscina: lo hace esbelto y sin caer en plancha. Podemos bautizarlo como ‘El estilo salmón’:

 

 

– Y de propina, un desafortunado anónimo y el ‘galletón’ de su vida…
Imitar a los ídolos puede traer consecuencias catastróficas. Que se lo digan a este pobre personaje que por un momento convirtió sus morros y el duro suelo en una misma cosa. Atención, duele con sólo verlo:

 

 

 

 

BUENO Y LO MEJOR PARA EL FINAL, Y ES QUE COMO EN ROLLING STONE SE OLVIDARON DE NUESTRO QUERIDO AXL, LO PONGO YO. MIENTRAS CANTABA ”PARADISE CITY” EN LIVE AT THE RITZ…

si, lo siento pero no pude poneer el puñetero video de otra forma. en fin. este video es genial. Cuando se empiezan a motivar, Axl Rose se tira al público, el batería se vuelve como loco, slash pegándose el solo tirado en el suelo, el bajista como si nada pero riéndose y izzy a lo suyo!!!! POR QUEE, POR QUEEE COÑOO HABRÉÉ NACIDO CUANDO ESTA BANDA, la mejor del puto mundo, ESTA SEPARADA?!??!?! EEEEEN POR QUEEEEEEEEE!!!!

 

 

 

ostia bueno pues yo tenia un blog secillito en metroblog, vamos nada que ver con estoo y mi prima hizo uno aquí. le quedó tan bien.. con tanta pinta de profesional que quise hacer uno. el caso es que estoy mas perdida que una brújula en una lavadora. peor bueno esto lo aprendo yo en una semana…! (o eso esperoo..) bueno pues mi blog, para que os entrengais mientras yo hago algo con esta es…: http://hardrock.metroblog.com/ visitadlo, si os gusta el hardrock y sobretodo, guns n’ roses, si soy una gunner empedernida jajajajaja me encanta ese grupo, pero el antiguo, el de los verdaderos, ya sabeis… izzy, axl, slash, duff y steven.

deseadme suerte con esto -.-”