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La banda de Nueva Jersey recupera a un Richie Sambora en plena forma y se extiende en un bucle de bises infinito. Por Sandra Astor

Bon Jovi se redime en Barcelona con un recital de tres horas
Bon Jovi, ayer en Barcelona. ¿Hizo un pacto con el diablo para no envejecer? (Foto: El País, Job Vermeulen)

Concierto: Bon Jovi.
Lugar:
 Estadio Olímpico Lluís Companys (Barcelona).
Fecha:
 27/07/11.
Precio:
 de 20 a 90 euros.
Asistencia:
 41.000 personas (no se llegó a llenar)

Expectación previa a la puesta en escena de los americanos en el Estadio Olímpico de Barcelona tras la polémica suscitada en su última visita española (el año pasado) en el Teatro Circo Price de Madrid (lee aquí la crónica). Allí ofrecieron el pasado noviembre un fugaz directo exclusivo de 75 minutos que logró la hazaña de cabrear incluso a sus fans más acérrimos, quienes tildaron el acto promocional de “estafa” para arriba.

Bien es cierto que aquél era un caso especial y las actuaciones incluidas en esta gira Open Air 2011 que pasó anoche por Barcelona -la última antes de un parón que les alejará de las arenas durante un buen y merecido tiempo- se antojaban mucho más jugosas y coherentes con el precio de las entradas. Y así fue, 180 minutos de grandes éxitos. Lo de anoche en el Estadio Olímpico fue un largo paseo por tres décadas que han gestado clásicos atemporales, pero que a su vez han descuidado la frescura de los primeros años al acercarse con descaro a la radiofórmula en sus más recientes composiciones. No eran todas las que estaban, ni estaban todas las que son (duele no escuchar Runaway), pero ya se sabe: nunca llueve al gusto de todos, y aún más en un repertorio que varía en cada actuación.

Otro de los grandes enigmas ante la séptima visita del grupo a la Ciudad Condal era la presencia o ausencia del virtuoso Richie SamboraEl músico ingresó hace unos meses en una clínica de desintoxicación por tercera vez debido a sus problemas con el alcohol, pero el grupo puso por bandera aquello de “el espectáculo debe continuar” y le buscó un sustituto para seguir con las fechas establecidas. El guitarrista se reincorporó a tiempo para intervenir en las actuaciones españolas y arrebatar, con su característico despliegue de solos, protagonismo al pelazo y la blanca sonrisa del cantante. Sambora se exhibió sonriente, recuperado y en plena forma: amarrado a su doble mástil y coqueteando con ese talk box (dispositivo que permite cambian el sonido del instrumento con la boca) que tanto le gusta.

No habían pasado ni 10 minutos de la hora estipulada cuando nostálgicos de 40 y 50 conviviendo con nuevas generaciones desvirgadas en la etapa del It’s my life iniciaban un tímido abucheo. Poco rockero auténtico y mucho niño correteando por la pista. No llegó a llenarse el estadio, pero lucía un aspecto suficientemente acogedor cuando, marcando el reloj las 22.00 (15 minutos tarde), el grupo abría repertorio con Raise your hands.

Jon Bon Jovi apareció ataviado con una chaqueta estilo domador de leones de un rojo que deslumbraba a través de las tres grandes pantallas adosadas a una construcción semicircular que cubría todo el escenario. A lo largo del espectáculo, las pantallas proyectaron imágenes de la banda, collages luminosos y mensajes llamando a la movilización, la paz y la libertad; incluso se pudieron ver los retratos del presidente Obama y Bob Dylan, entre otros, junto al lema “inspire”.

Acompañaban a los habituales Tico Torres (batería) y David Bryan (teclista), los también imprescindibles Hugh McDonald al bajo y Bobby Bandiera en la guitarra rítmica. Todos ellos tuvieron sus breves segundos de gloria, a merced del cantante, que los buscó y compartió con ellos la mezcla de versiones en la que desembocó el inicio de Bad medicine: desde el Not fade away, de Buddy Holly, hasta el celebradísimo Vertigo, de U2.El directo acusó una alarmante falta de ritmo precisamente en los compases acústicos posteriores. Fueron los minutos más largos y anodinos de la noche. Ya habían caído dos grandes, You give love a bad name nada más empezar, y una It’s my life celebrada como si fuese la canción bandera de un mundial de fútbol; pero si de algo van sobrados Bon Jovi es de singles: aún había tiempo para recordar I’ll be there for you en formato acústico y dos muy vitoreadas, Have a nice day y Keep the faith.

Las nubes aguantaban la amenaza de lluvia en el oscuro cielo barcelonés pasadas las 11 de la noche. Un frio incomprensible para la temporada en que nos encontramos empezaba a calar tímidamente entre los asistentes.No hubo recuerdo para Amy Winehouse, pero sí palabras de agradecimiento al público por el apoyo profesado durante 30 largos años. Jon hizo gala de su rutinario manual de estiramientos de brazos y poses seductoras que le caracterizan y que provocan urticaria a sus detractores. Su fuerte no es el baile (sobre todo al agitar las maracas y la pandereta), pero bien compensan las cotas que mantuvo su voz sin resquebrajarse ni desafinar a lo largo de 26 canciones. Incluso se atrevió a cantar en español el estribillo deBed of roses anclado en un baño de multitudes en el centro de la pista, donde accedió a través de dos pasarelas que comunicaban con el escenario.

No es muy disparatado afirmar que son los éxitos de antaño los que mantienen viva a la banda en directo, solo hay que calcular el nivel de decibelios entre los asistentes en las primeras notas de Wanted dead or alive, con Richie enfundándose el sombrero de vaquero, o las de We got it going on del penúltimo disco de estudio, Lost highway. No sonó ninguno de los singles inéditos de su último Greatest hits, pero tampoco se echaron de menos.

Se acercaba el final con Something to believe in pasada la media noche. Cambio de vestuario del cantante para hacer frente al primer bis del concierto, que acabaría sumando dos más en una espiral de falsas despedidas. Hasta tres veces dijeron adiós antes de volver a retomar los instrumentos para interpretar un total de seis temas más. Los dos últimos, la balada perfecta en Always y el mensaje facilón de I love this townpara terminar. Antes el respetable había enloquecido al entonar Livin’ on a prayer como si fuera la primera vez.

Blanco constante de críticas (unas merecidas, otras no tanto), es complicado que a estas alturas Bon Jovi se deshagan de la etiqueta de rock inofensivo para todos los públicos, pero como se escuchaba anoche: un grupo que toca durante tres horas se merece, al menos, un respeto.


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Fue un recital secreto y al aire libre, para 300 personas, en una zona privilegiada del centro de California. Estuvimos allí. Por David Fricke

Exclusiva: Así fue el primer concierto de Red Hot Chili Peppers en cuatro años
Los Red Hot Chili Peppers, tocando para 300 personas en California.

Los Red Hot Chili Peppers escogieron una zona privilegiada de Big Sur (California), bajo las estrellas y con los frondosos bosques de la costa Pacífico de fondo, para ofrecer su primer concierto en cuatro años.Fue el pasado 27 de julio. La banda de Los Ángeles tocó con su nuevo guitarrista en directo, Josh Klinghoffer, en la terraza de la librería Henry Miller Memorial, ante unas afortunadas 300 personas. El bajista de los Chili Peppers, Flea, posee una casa por la zona, y el público lo formaban en su mayoría amigos suyos y vecinos, que bailaron las nuevas canciones de su disco I’m with you, a pesar del frío de la noche.

“Cada canción tiene algún elemento nuevo, cosas que nunca hemos tocado antes”, anunció el cantante,Anthony Kiedis. “Estamos realmente emocionados”, comento luego con un toque de humildad.

Primero tocaron Monarchy of roses, de su nuevo disco, y después la banda zigzagueó entre el material de su pasado más reciente –los éxitos de la década pasada con el anterior guitarrista, John Frusciante– y los dos años que se han pasado componiendo y grabando con el nuevo, John Klinghoffer. Los variados ritmos deEthiopia, la agilidad de Look around o la optimista Factory of faith fueron una especie de vista previa o presentación del estilo psicodélico y pop de I’m with you.

Los Chili Peppers –y su nuevo percusionista Mauro Refosco, que tocó con Flea en el grupo de Thom Yorke, Atoms for Peace– también interpretaron varias joyas de la época Frusciante: Charlie, de su disco Stadium arcadium (2006); el asalto a mano armada rap-metal que es Throw away your television, del álbum By the way (2002); y, ya en los bises, la súper funky Give it away, de Blood sugar sex magik (1991). Cuando el frío comenzó a hacer mella en la voz de Kiedis, la banda cambió el repertorio, deslizándose hasta una hermosa y espontánea interpretación de Californication, con Klinghoffer como cantante principal, ayudando a Kiedis a salvar su garganta.

La banda estaba tocando, literalmente, muy cerca de la naturaleza salvaje, con todo lo que eso conlleva. Cuando la luz que iluminaba el escenario se fue por segunda vez, Flea pidió al público que alumbrara el escenario con la luz de sus teléfonos móviles. El efecto visual, hasta que la luz por fin volvió, recordaba a esas escenas de viejo rock and roll, tocado en la naturaleza, alrededor de una hoguera.

Para ver a los Red Hot Chili Peppers en España, habrá que esperar hasta el 15 de diciembre en Barcelona, y el 17 en Madrid. Dejamos uno de los nuevos temas, The adventures of rain dance Maggie, del nuevo disco,I’m with you, que se publica el 30 de agosto.

 

 

La leyenda británica del heavy metal da otro de sus grandes conciertos. Bruce Dickinson, su vocalista, lo demostró de nuevo en la segunda jornada del festival celebrado en Getafe (Madrid): es el Mick Jagger del rock duro. Por Ivar Muñoz-Rojas

Sonisphere 2011: Iron Maiden, épicos e imbatibles una vez más
El vocalista de Iron Maiden, Bruce Dickinson, derrochó carisma en Getafe. (Foto: Eduard Tuset)

Concierto: Sonisphere Festival – Getafe Open Air, segunda jornada.
Cartel: Iron Maiden, Twisted Sister…
Precio: 82 euros, bono dos días. 72 entrada segundo día.
Aforo: unas 40.000 personas

Más polvo, más sol, más público y mejores grupos. El segundo día de los dos programados en el Sonicsphere en Getafe (Madrid) fue lo que estaba previsto: el plato fuerte de este festival itinerante e internacional en su paso por el extrarradio sur de la capital. Mientras su arranque, el pasado viernes, resultó irregular, anoche este evento fue lo que se espera de una celebración de heavy metal: el recinto estuvo abarrotado hasta los topes, hubo jolgorio y bulla (siempre de la buena, claro) y un mar de manos poniendo cuernos. Pero, sobre todo, la noche contó con Iron Maiden en su cartel, que confirmó una vez más que es una banda infalible en directo. Pero a eso llegaremos más adelante.

El mayor reclamo a media tarde ayer no fue ningún grupo, sin embargo. Lo más deseado era un cobijo en alguna sombra en las carpas que la organización había habilitado. El sol pegó con bastante más fuerza que en la jornada anterior. La estampa resultó tan tórrida como singular durante el concierto de Apocalyptica, a eso de las siete de la tarde. Mientras los rayos solares machacaron los cogotes de los espectadores, los miembros de este grupo finés hicieron lo mismo con sus violonchelos, su seña de identidad. Desde que se dio a conocer a mediados de los 90 interpretando versiones de Metallica únicamente con este instrumento, esta banda ha pasado a ser habitual en festivales de rock duro en este tramo del día. Muy llamativo, pero demasiado tosco, a pesar de que ahora haya también batería y cantante en su alineación. No nos engañemos:un grupo de heavy sin guitarras eléctricas es como una canción de radiofórmula sin estribillo pegajosoo un rapero que no dice tacos.

 

Mucho más divertido fue lo que se coció a la par frente a los baños en el lado izquierdo del único escenario. Allí estaban los Glass of Glory, como se hace llamar un espontáneo conjunto de paisanos alemanes cerveceros, que se habían traído sus trombones, guitarras y clarinetes. Con sus pelos cardados y vestidos con casacas, y entre la multitud, tocaron versiones de clásicos de rock duro (impagable ese Ace of spades, de Motörhead, a lo acústico y campechano). Pusieron la sonrisa a un centenar. A estas alturas, gran parte del público tenía el síndrome del gran festival de rock duro. Esto es: embriaguez sin picos ni bajos, causada por el consumo de cerveza moderado pero constante durante horas (aunque algún cuerpo desplomado en el suelo por el alcohol y achicharrado por la solana ya se veía por ahí). La improvisada pachanga de los germanos llegó a su culmen cuando formaron una gran conga mientras tocaban The final countdown, de Europe. Heavy y folclórico.

Dream Theater hizo lo que esperan los fans de esta veterana banda: desplegó un virtuosismo instrumental no de este planeta, con John Petrucci, su admirado guitarrista, como maestro de ceremonias. Para los seguidores dedicados resultó una oportunidad para comprobar que, efectivamente, los solos que se escuchan en sus discos están ejecutados por seres humanos. Para el menos iniciado faltaron estribillos y sobró onanismo. Mención aparte para la batería elevada en el escenario sobre una gran tarima, con decenas de timbales, platillos y numerosos bombos. Digna de récord Guinness.

El premio anoche para el grupo con mayor número de sus camisetas entre los asistentes fue por goleada para Iron Maiden: uno de cada cinco lucía una con el rostro de Eddie, su terrorífica y entrañable mascota zombi. No importa que toquen con bastante regularidad por aquí, estos londinenses siempre llenan sus conciertos en nuestro país. Tienen fieles de todo tipo (hasta algún moderno se vio por ahí) y todas las edades (había más de un padre con su hijo sobre sus hombros). Cuando el sol al fin estaba a punto de caer, comenzó a sonarDoctor doctor, el clásico de UFO que, como es tradición, introduce los conciertos de esta formación que tomó su nombre de un artilugio medieval para torturar. Llegó la gran bestia.

No importa que Iron Maiden no haya sacado un disco realmente bueno en décadas ni que sus directos no traigan apenas sorpresas a estas alturas. Al contrario: su público quiere volver a escuchar sus épicos clásicos, a oír a su vocalista Bruce Dickinson gritar muy agudo y desgarrado aquello de “Scream for me” (Gritad para mí), a ver al bajista Steve Harris apuntar con su bajo cual metralleta hacia la audiencia o a sus guitarristas cruzar esos solos que bordean peligrosamente lo hortera. Aunque su principal atractivo es otro: transmiten pasarlo realmente bien. De verdad. En sus recitales hay buenas cantidades de espontaneidad, ilusión e incluso de sencillez. Ninguno de esta banda se las da con poses, vaya. ¿De cuántos grupos de su tamaño y con más de tres décadas de carrera se puede decir esto?

Dickinson pisó el escenario, levantó un brazo y las 40.000 personas que abarrotaban el recinto alzaron los suyos. A sus 52 años, sigue saltando y correteando como el que no quiere la cosa. Es el Mick Jagger del heavy metal. Aunque eso sí, tiene tanto carisma como mal gusto vistiendo (habría que ver de dónde saca esas ropas tan imposiblemente feas). El sexteto inició su actuación con Satellite 15… The final frontier y El Dorado,dos temas que abren su último disco The final frontier (de 2010). Vale, las últimas composiciones de estos músicos, entendiendo por tal las de los últimos 20 años, palidecen frente a sus clásicos de sus dorados 80, pero para el repertorio de anoche eligieron bien entre la cosecha más reciente (Blood brothers sonó tremenda). No hubo ninguno de los temas progresivos y largos, tan plomizos, que les ha dado por incluir en los últimos álbumes. Y no faltaron, por supuesto, varios de sus himnos ideales para el coro masivo. El sonido fue nítido y potente en todo momento. “Esto está de puta ‘maiden”, gritó un entregado espontáneo entre las primeras filas, cuando la banda inició la galopante The evil that men do. Y en The trooper un amigo suyo, abrazado a él, tarareó hasta sus reconocibles punteos. La cosa iba de fidelidad y exaltación colectiva. O como dijo Bruce: “No importa quién o cómo seas, esto es una gran familia”. Sonrieron entonces padres, hijos y algún moderno.

Una nube de polvareda cubría al público cuando comenzó a sonar tras los bises la famosa melodía silbada deLa vida de Brian, de Monty Python, el también tradicional punto final de un concierto de Iron Maiden. La complicada papeleta de tocar tras ellos fue para Twisted Sister. Liderados por el rockero posiblemente más feo de la historia, Dee Snider, estos neoyorquinos fueron buena opción para iniciar el desparrame final. A mediados de los 80 tuvieron su momento de gloria con canciones de rock duro y festivo como I wanna rock,The price o, sobre todo, We’re not gonna take it. Esta última en fue entonces rebautizada aquí como ‘Huevos con aceite’, y así fue como este conjunto pidió al personal que la coreara: donde fueres haz lo que vieres. Festivo, fácil y para cuando de madrugada muchas cervezas impiden percibir algún fallo que otro de los músicos. Sin más.

Que la caída de Alice Cooper del cartel trajera en su lugar a Uriah Heep no ayudó a retener al público tras el plato principal. Mientras su rock duro setentero dominaba el recinto, muchos lo abandonaron. Dos días de mover cervicales, respirar más polvo del habitual y beber cerveza de forma continuada pasan factura. También una descarga de Iron Maiden.

 

Bandas suecas y británicas pelearon anoche por conseguir el favor del público. The Hives y Kasabian arrasaron, The Ting Tings sorprendieron y The Vaccines fueron los triunfadores de la tarde. Por Beatriz H. Viloria

Festival Dcode: Madrid come de la mano de The Hives y arde con Kasabian

Alice Glass, cantante de Crystal Castles, entregándose al público del Dcode. La botella de JB, a punto. Foto: Alfredo Arias

Festival: Dcode. Complejo Deportivo Cantarranas, Ciudad Universitaria, Madrid. Segunda y última jornada.
Fecha: 25 de junio de 2011.
Cartel: Kasabian, The Hives, The Sounds, Crystal Castles, The Ting Tings…
Precio: 45 euros.
Aforo: 13.000 espectadores (más de media entrada).

¿Alguien pensaba que The Hives estaban ya pasados de moda? ¿Que su constante chulería en directo ya cansaba? Craso error. Este quinteto sueco dio una buena lección de rock anoche en el Dcode de Madrid, situándose a la altura (si es que no le quitó el puesto) de los cabezas de cartel, los británicos Kasabian. En su segunda jornada, en la cual subió la cifra de asistencia así como la media de edad con respecto al viernes (lee aquí la crónica), el festival madrileño acogió una ardiente batalla musical entre Suecia y Gran Bretaña con sorprendentes resultados, como lo fue el triunfo de los ingleses The Ting Tings sobre los suecos The Sounds.

Lo de The Hives se llama clase y muchas tablas. Unas enormes letras blancas que formaban “Hives” adornaban el escenario. El líder, Pelle Almqvist, y sus chicos aparecieron uniformados como siempre, en esta ocasión con elegantes chaqués de boda y sombreros de copa. Hace cuatro años que no publican disco (el último fue The black and white album) pero esto no supone un problema cuando cuentas en tu repertorio con temones como Hate to say i told you so y Main offender o la más reciente Tick tick boom. Tampoco es un inconveniente cuando se es un maestro del entretenimiento y del manejo de las masas.

Pelle no tiene abuela y lo demuestra en cada concierto con sus comentarios, y anoche no fue una excepción. En un castellano muy decente (mezclado con un poco de italiano), el cantante interpretó su papel de creído líder y se dedicó a chulear de banda, asegurando: “La mejor banda de rock del mundo está en el escenario esta noche”. También se dirigió a un grupo de gente que ya tomaba posiciones en el otro escenario para ver a The Ting Tings, aunque quedaba un buen rato, y les dijo: “¿Qué hacéis ahí? Ahí no hay nada que ver ahora, venid aquí, seguid el sonido de mi voz, yo cuidaré de vosotros“. Las risas se sucedían y el público cayó rendido a los pies de Pelle, que en otro momento preguntó: “¿Os tengo comiendo de mi mano? ¿sois míos?”. Sí, The Hives se metieron a los asistentes en el bolsillo.

Los británicos Kasabian sacaron toda la artillería y atacaron desde el primer minuto con el himno futbolísticoClub foot (sí, el que utilizaba Fernando Torres para animar a La Roja), agitando a los centenares de personas que cubrían la explanada de Cantarranas. Sobre el escenario un enorme cartel con el nombre del grupo, una iluminación apabullante y un Tom Meighan que, salvo porque no se quedaba pegado al micrófono con los brazos a la espalda, guardaba un cierto aire a Liam Gallagher, con una cazadora vaquera y gafas de sol. Después de los infalibles Underdog Shoot the runner, por fin se pudo oír en España (en directo, claro) su Smells like teen spirit según el grupo de Leicester, esto es, Velociraptor!, single que da título a su nuevo disco, a la venta en septiembre. Seguro que no tendrá la repercusión del clásico de Nirvana, pero este Velociraptor! es una bomba que puede poner al grupo al frente del pop británico. A mitad de la actuación, se descompensó el subidón inicial, pero a partir de Fast fuse, que terminó con el conocidísimo guitarreo del Misirlou que Dick Dale versionó para la icónica película Pulp fiction, recuperaron al público por completo. Con la canción que conocimos recientemente, Switchblade smiles, se acercaba el apoteósico y flamable final que no podía ser otro que Fireque hizo botar a todo el recinto.

En el escenario Dcode 2, la clara victoria fue para el dúo The Ting Tings, que inesperadamente fueron más efectivos que The Sounds. Katie White y Jules De Martino aprovecharon el Dcode para presentar material de su próximo trabajo (del cual se desconoce el título y la fecha de lanzamiento) y se metieron por la senda del hip hop (bailarinas incluidas), recordando por momentos a Beastie Boys, mientras que Hands, su último tema conocido, dio un giro casi tecno con hipnóticos audiovisuales. Katie, la cantante, también se esforzó con el español (con ayuda de una chuleta) aunque sentenció: “Mi española es una mierda, así que me voy a callar y os voy a hacer bailar”. Y lo hicieron. Rotundos Great DJKeep your head y por supuesto That’s not my name, estribillo que coreó todo el personal sin excepción.

A pesar de no fallar con éxitos como Painted by numbers or Tony the beat, el repertorio de The Sounds (y el público) flaqueó un poco y resultó descafeinado. Pero la atractiva vocalista Maja Ivarsson revalidó su título de reina del escenario y recibió piropos de hombres y mujeres. Presumiendo de largas y musculosas piernas con unos pantalones muy cortos, se movió sin parar por el escenario, haciendo volar el micrófono, animando y pidiendo la colaboración de las almas allí reunidas.

La joven sensación del pop inglés The Vaccines arrasaron a última hora de la tarde, interpretando su adictivo debut What did you expect from The Vaccines? casi en su totalidad y una versión del Good guys (don’t wear white) de Minor Threat. ¿Y qué se esperaba de ellos? La confirmación en directo de que Post breakup sex o If you wanna, la que más hizo bailar al personal, son temazos. Quizás por nervios o falta de confianza con los españoles (hasta ayer sólo habían actuado en Mallorca) no se soltaron demasiado, aunque el cantante, Justin Young, protagonizó un divertido episodio cuando no tenía la guitarra en sus manos y se agarró al tipo que salió a colocarle el pie del micrófono.

Previamente, el dueto británico Blood Red Shoes destacaron con sus escasos pero efectivos instrumentos (guitarra y batería) y Don’t ask o It’s getting boring by the sea trajeron los primeros brincos y bailes de la jornada. Entre los nacionales que actuaron por la tarde desafiando al sol, Mucho (ex Sunday Drivers) pusieron la primera nota de rock con actitud al último día del Dcode, y los catalanes Manel consiguieron congregar a un buen número de personas a pesar de la hora (siete de la tarde y un calor insoportable) que corearon sus bonitas canciones y disfrutaron con su popular versión del Common people, de Pulp. Cantaban Gent normal, pero en las mentes de todos resonaban las letras de Jarvis y sus compañeros.

La locura final llegó con la electrónica dura y bestia de Crystal Castles. Nada más arrancar sonaba a mucho ruido y pocas nueces, y durante los primeros minutos la alocada cantante Alice Glass se dedicó a chillar.Pero todo se enderezó con temas como Untrust us o I’m not in love, que hicieron bailar sin parar a los más osados que consiguieron aguantar.

En cuanto a lo extramusical, destacar la incomodez del polvo. Sin llegar al extremo del Sonisphere 2010, en la última jornada del festival la hierba del una vez refrescante complejo de Cantarranas ya escaseaba y con los saltos de público, la polvareda llegó a hacerse insoportable: todos se llevaron un poquito de polvo a casa de recuerdo. Los calores se hicieron más llevaderos gracias a la manguera que regaba al público en las horas más duras de la tarde, convirtiendo las primeras filas en un pequeño barrizal estilo Glastonbury para el cual sólo unos cuantos avispados estaban preparados. En cuanto a la comida, que en la primera jornada no llegó para todo el mundo, se solucionó ayer y el personal se pudo alimentar de algo más que polvo.

El Dcode aprueba con nota su primera edición, de gran atractivo por su situación, la cercanía del transporte público, su oferta de conciertos que no se solapan y un cartel de debut que ha cubierto varios campos y gustos, con una clara superioridad del sábado en relación al viernes. Esto esperamos que sólo sea el comienzo, y que la capital española pueda presumir de festival durante una larga temporada.

Viajamos a Vitoria para pasar tres días de rock and roll en el festival español más duro. Empezaremos con Ozzy. Pero habrá más. Por Lino Portela

Concierto de Ozzy Osbourne en el Azkena Rock, minuto a minuto
Impredecible Ozzy.

Hace años que Ozzy Osbourne, de 62 años, no come murciélagos en el escenario. Pero sus directos, aseguran, son realmente dignos de una estrella loca como él. Nos desplazamos al Azkena Rock Festival, en Vitoria, para comprobarlo. Y las sensaciones son contradictorias: es emocionante verlo en acción y tiene canciones de calidad gigantesca, pero sobran los solos tediosos de instrumentos y los tópicos más manidos del rock. Nostalgia. Así lo vivimos minuto a minuto:

23.30 horas. Ya estamos preparados para ver a Ozzy en directo. También se prepara el escenario. Por ahora hay poca parafernalia, pero sí expectación. Ozzy presenta su disco Scream. Quedan diez minutos y hay sobre todo curiosidad.

23.36. Hasta ahora el Azkena Rock Festival ha deparado pocas sorpresas. Ni Black Country Communion, ni The Cult ni Rob Zombie han sorprendido. Esperemos que Ozzy Osbourne, ya con 62 años, ponga un poco de calor al festival. Hace sólo 10 grados. ¿Podrá el Madman subir la temperatura? Quedan 5 minutos. Todos los grupos están siendo puntuales.

23.45. Puntualísimo. Ozzy aparece corriendo por el escenario como un loco. Se pone la mano en la oreja y dice: “No os oigo”. Lleva una capa y una camiseta ajustada (barriguita incluida) con una cruz brillante en el pecho. ¡¡¡Toma ya!!! ¡¡¡Guitarrazo!!!! Y empieza a cantar. Primeras impresiones: gran banda y gran voz.

23.54. Confirmado. Ozzy está como una cabra. No para de correr de un lado del escenario a otro con su típicos movimientos descoordinados e incita al público a que haga palmas. Ozzy acaba de coger una manguera y está echando agua al público. Entre el respetable se oye: “Coño, qué frío, que no eche más”.

00.00. Ya empieza a sudar. Ozzy y el público están completamente entregados. Ha terminado la tercera canción de rodillas dando las gracias al público.

00.04. La que está liando con sólo una guitarra, una batería y un bajo.

00.07. “Pues yo no lo veo tan mal”, dice una chica que confiesa haber estado enamorada de Ozzy desde siempre. “Estás enferma”, le responden sus amigas.

00.11 Primera canción de Black Sabbath: Wizard. Arde el Azkena

00.17. Como hemos dicho antes el escenario no es especialmente llamativo, sino más bien sobrio. Pero las dos columnas de amplificadores que hay a ambos lados son espectaculares.

00.21. Ozzy desaparece del escenario y es momento del solo de guitarra. Estas cosas, sinceramente, sobran.

00.25. Por cierto, que no se enfaden los fans de Ozzy, pero el guitarrista se parece a Mario Vaquerizo.

00.28. Solo de batería: zzzzzzzzzzzzzz.

00.38. Ozzy vuelve al escenario y sigue con su clase de gimnasia. Pasea por la palestra y cuando no sabe qué hacer da saltitos y palmas a lo Eva Nasarre. El concierto ha decaído por culpa de los solos de guitarra y batería, tópicos aburridos del rock más manido. Vale que a Ozzy no le vamos a pedir rock vanguardista, pero hay bastante maniqueísmo en su directo.

00.49. ¡Bravo!. El concierto vuelve a tener calor. Suena Paranoid, de Black Sabbath, y el público se vuelve loco. Los últimos 5 minutos han sido tediosos, con Ozzy tirando del socorrido “oé oé oé”. Pero Paranoid suena rotunda, atávica, explosiva… Ozzy, estás muy loco, pero las canciones que escribiste hace 40 años son la bomba. Con ella termina el concierto. El músico deja el escenario caminando lento. “Como si tuviese los pies atados”, se oye entre el público.

00.52. Sólo una hora de concierto. Si quitamos los solos de guitarra y batería, y los parones entre canciones, se queda en unos 45 minutos. ¿Poco? Seguramente.  Ha sido un concierto raro. Por un lado, ha merecido la pena ver a Ozzy en acción. Por otro, ha sido la constatación de que sus directos son un mero ejercicio de nostalgia.

La revista ‘Forbes’ ha publicado una lista con los nombres de los que más beneficios han hecho con sus actuaciones en los últimos doce meses. A la cabeza se hallan los irlandeses U2, seguidos por Bon Jovi. Cómo no, también está Lady Gaga. Por ‘Rolling Stone’

Bono (U2) y Jon Bon Jovi (Bon Jovi) lideran bandas que ingresan mucho dinero con sus conciertos.

137 millones de euros. Son los que ha recaudado U2 de sus conciertos de los últimos 12 meses, lo que los convierte en los músicos mejor pagados del mundo. La revista Forbes ha publicado una lista con los nombres del rock más que más ingresos obtuvieron con sus espectáculos entre mayo de 2010 y de 2011. Repiten Lady Gaga y Justin Bieber, que ya aparecieron en un el ránking de los menores de 30 más ricos del mundo.

Éstos son los diez primeros de la lista. Atención a los Eagles, un grupo enorme en Estados Unidos y que en Europa suena a pasado.

1. U2. 137 millones de euros. Este vídeo muestra en el buen estado que se conserva la banda. Tocan New years day:

2. Bon Jovi. 87 millones de euros.

3. Elton John. 70 millones euros.

4. Lady Gaga. 63 millones de euros. No es un directo, pero he aquí su nuevo y esperado vídeo, del tema The edge of glory:

5. Michael Buble. 49 millones de euros.

6. Paul McCartney. 47 millones de euros.

7. The Black Eyed Peas. 43 millones de euros.

8. Eagles. 42 millones de euros. Su clásico Hotel California sigue sonando solemne:

9. Justin Bieber. 37 millones de euros.

10. Dave Matthews Band. 35 millones de euros.

conciertos y festivales

Publicado: junio 15, 2011 en Uncategorized
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JUNIO:

Maga. Día 15. Madrid (Sala Caracol).

Festival Sónar: Underworld, The Human League, Salem, Magnetic Man, M.I.A., Janelle Monáe, James Murphy, Die Antwoord, Cut Copy, Dizzee Rascal, Boys Noize y Buraka Som Sistema… Del 16 al 18 de junioen Barcelona y del 17 al 18 en A Coruña. Compra entradas aquí.

Los Lobos. Día 18. Madrid (Sala Heineken). Compra entradas aquí.

Día de la Música Heineken: Vetusta Morla, The Pains of Being Pure at Heart, Glasvegas, Russian Red, Janelle Monáe, Caribou, Anna Calvi, Lykke Li, Ellos, Yuck, Pony Bravo, Supersubmarina… 18, 19 y 21 de junio en Madrid. Compra entradas aquí.

Festival Azkena Rock: Ozzy Osbourne, Queens of the Stone Age, Paul Weller, Gregg Allman, The Cult, The Avett Brothers, Bright Eyes, Brian Setzer, Band of Horses, Eels, Primus, Arizona Baby, Jukebox Racket, The Riff Truckers… Del 23 al 25 de junio en Vitoria. Compra entradas aquí.

Avenged Sevenfold. Día 24. Madrid (Palacio Vistalegre). Compra entradas aquí.

Festival Dcode: My Chemical Romance, Kasabian, Band of Horses, Eels, Crystal Castles, The Vaccines, The Zombie Kids, The Sounds, The Ting, Tings, Manel, Lori Meyers, Nothink, The New Raemon, Blood Red Shoes, Toundra, Polock, LA, Mucho… 24 y 25 de junio en Madrid. Compra entradas aquí

JULIO:

Veranos de la Villa (Madrid): Love of Lesbian, Los Planetas, MClan, Beach Boys, Chicago, Cyndi Lauper, Mavis Staples… Varias fechas y recintos. Compra entradas aquí.

Foo Fighters + The Gaslight Anthem. Día 6. Madrid (Palacio de Deportes). Entradas agotadas

The Pretty Reckless. Día 6. Barcelona (Sala Razzmatazz 2). Compra entradas aquí.
The Pretty Reckless.
 Día 7. Madrid (Sala Caracol). Compra entradas aquí.

Les Savy Fav. Día 7. Madrid (Sala Rock Kitchen). Compra entradas aquí.
Les Savy Fav.
 Día 8. Barcelona (Sala Apolo). Compra entradas aquí.

Bilbao BBK Live: Coldplay, Amy Winehouse, The Black Crowes, Beady Eye, Blondie, TV on the Radio, Jack Johnson, The Chemical Brothers, Crystal Castles, 30 Seconds to Mars, Kasabian, Kaiser Chiefs, !!!, Vetusta Morla, M Clan, Russian Red… Del 7 al 9 de julio en Kobetamendi, Bilbao. Compra entradas aquí.

Paramore. Día 11. Madrid (Palacio Vistalegre). Compra entradas aquí.

ZZ Top. Día 13. Barcelona (Poble Espanyol). Compra entradas aquí.
ZZ Top.
 Día 14. Madrid (La Riviera). Compra entradas aquí.

Black Eyed Peas. Día 14. Madrid (Estadio Vicente Calderón). Compra entradas aquí.

FIB Festival Internacional de Benicàssim: The Streets, The Strokes, Arctic Monkeys, Arcade Fire, Portishead, Primal Scream, Beirut, Elbow, Friendly Fires, The Stranglers, Julieta Venegas, Mumford & Sons, Crystal Fighters, The Go! Team, Tinie Tempah, Bombay Bicycle Club, Lori Meyers, The Stranglers, Pendulum, Paolo Nutini, The Juan MacLean, Congotronics Vs Rockers (Konono No.1, Deerhoof, Kasai Allstars, Juana Molina, Wildbirds & Peacedrums y Skeletons), Atom Rhumba, Catpeople, Professor Green, The Morning Benders… Del 14 al 17 de julio en Benicàssim. Compra entradas aquí.

Sonisphere: Slash, Iron Maiden, Alice Cooper, Mastodon, Apocalyptica, Valient Thorr, Sôber… 15 y 16 de julio en Getafe, Madrid. Compra entradas aquí.

Moby. Día 19. Barcelona (Poble Espanyol). Compra entradas aquí.

Low Cost Festival: Vetusta Morla, Love of Lesbian, Klaxons, Mika, The Pains of Being Pure at Heart, Fangoria, Mando Diao, Cut Copy, Steve Aoki, Ok Go, Crystal Castles, Shout Out Louds, Fanfarlo, Dorian, Standstill, Sexy Sadie, Maika Makovski… Del 21 al 23 de julio en Benidorm. Compra entradas aquí.

Santander Music Festival: Mando Diao, The Ting Tings, El Guincho, Russian Red, The Pains of Being Pure at heart, Hola a Todo el Mundo, Crystal Fighters, El Columpio Asesino, Jamaica… 22 y 23 de julio en Campa de la Magdalena (Santander). Compra entradas aquí.

Micah P. Hinson. Día 21. Barcelona (Sala Apolo). Compra entradas aquí.
Micah P. Hinson.
 Día 26. Madrid (Sala Heineken). Compra entradas aquí.

Animal Collective. Día 26. Madrid (La Riviera). Compra entradas aquí.

Eli Paperboy Reed. Días 26 y 27. Madrid (Teatro Lara). Compra entradas aquí.

Bon Jovi. Día 27. Barcelona (Estadi Olimpic). Compra entradas aquí.
Bon Jovi
. Día 29. San Sebastian (Estadio Anoeta). Compra entradas aquí.

Festival Contempopranea: Xoel López, Mendetz, Standstill, Delafé y las Flores Azules, La Bien Querida, Sexy Sadie, Triángulo de Amor Bizarro, El Columpio Asesino, Ellos, Nadadora, Souvenir, Dënver… 29 y 30 de julio en Alburquerque, Badajoz. Compra entradas aquí.

Judas Priest + Motörhead + Saxon. Día 29. A Coruña (Coliseum).
Judas Priest + Motörhead + Saxon.
 Día 30. Madrid (La Cubierta).
Judas Priest + Motörhead + Saxon.
 Día 31. Bilbao (Bizkaia Arena).
Judas Priest + Motörhead + Saxon.
 Día 2 de agosto. Barcelona (Olimpic Badalona)

 

AGOSTO:


Arenal Sound: Scissor Sisters, The Charlatans, The Third Twin, Hurts, Tiga, Russian Red, Delorean, Vive la Fête, Vetusta Morla, Love of Lesbian, La Habitación Roja, We Are Standard, Triángulo de Amor Bizarro, Dorian, Supersubmarina, Dos bandas y un destino (Arizona Baby & Los Coronas), The Ezra Beats, La Pegatina, Bongo Brotako, The Welcome Dynasty, Cyan, The Noises, Varry Brava, Quinta Planta, 45 Grados, El Guincho, Canteca de Macao, La Pulquería, Polock, Pol 3.14, Miss Caffeina, Tulsa, Dinero, Twelve Dolls, The Leadings… Del 4 al 7 en Burriana, Castellón. Compra entradas aquí.

Sonorama Ribera: Amaral, Xoel López, Shout Out Louds, Teenage Fanclub, Los Campesinos!, Rinôçérôse, La Orquesta Poligonera, Iván Ferreiro, Coque Malla, Dorian, Nacho Vegas, Supersubmarina, Delorean, El Guincho, La Habitación Roja, Triángulo de Amor Bizarro, Catpeople, Niños Mutantes,Tachenko, Arizona Baby y Los Coronas, La Bien Querida, Nacho Vegas…   Del 11 al 14 de agosto en Aranda de Duero (Burgos).Compra entradas aquí.

SEPTIEMBRE:

Josele Santiago. Día 23. Madrid (Sala Joy Eslava). Compra entradas aquí.

George Michael. Día 24. Bilbao (Bizkaia Arena). Compra entradas aquí.
George Michael.
 Día 25. Madrid (Palacio de Deportes). Compra entradas aquí.
George Michael.
 Día 26. Barcelona (Palau Sant Jordi). compra entradas aquí.

OCTUBRE:

Obús. Día 7. Barcelona (Sala KGB). Compra entradas aquí.

Barón Rojo. Día 22. Madrid (Palacio Vistalegre). Compra entradas aquí.

El Chojín. Día 22. Madrid (Sala Heineken). Compra entradas aquí.

NOVIEMBRE:

Wilco. Día 1. Madrid (Teatro Circo Price). Compra entradas aquí.
Wilco. 
Día 2. Barcelona (Palau de la Música). Compra entradas aquí.

Wanda jackson. Día 3. Barcelona (Sala Bikini). Compra entradas aquí.
Wanda Jackson.
 Día 5. Madrid (Sala Heineken). Compra entradas aquí.

Obús. Día 5. Madrid (La Riviera). Compra entradas aquí.

Roxette. Día 18. Madrid (Palacio Vistalegre) Compra entradas aquí.
Roxette.
 Día 19. Barcelona (Sant Jordi Club). Compra entradas aquí.

DICIEMBRE:

Rihanna. Día14. Barcelona (Palau Sant Jordi). Compra entradas aquí.
Rihanna.
 Día 15. Madrid (Palacio de Deportes). Compra entradas aquí.

Fnac Music Festival: Amaral, Love of Lesbian, Iván Ferreiro, Christina Rosenvinge, Second, The Noises, Antonia Font, Delafé y las Flores Azules y Cyan.
Día 27. Madrid (Palacio de Deportes). Compra entradas aquí.
Día 29. Barcelona (Palau Sant Jordi). Compra entradas aquí. 

Rulo y La Contrabanda. Día 29. Madrid (La Riviera). Compra entradas aquí

 

gracias a rollingstone por la entrada: http://www.rollingstone.es/concerts/view/agenda-de-conciertos-y-festivales