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La banda de Nueva Jersey recupera a un Richie Sambora en plena forma y se extiende en un bucle de bises infinito. Por Sandra Astor

Bon Jovi se redime en Barcelona con un recital de tres horas
Bon Jovi, ayer en Barcelona. ¿Hizo un pacto con el diablo para no envejecer? (Foto: El País, Job Vermeulen)

Concierto: Bon Jovi.
Lugar:
 Estadio Olímpico Lluís Companys (Barcelona).
Fecha:
 27/07/11.
Precio:
 de 20 a 90 euros.
Asistencia:
 41.000 personas (no se llegó a llenar)

Expectación previa a la puesta en escena de los americanos en el Estadio Olímpico de Barcelona tras la polémica suscitada en su última visita española (el año pasado) en el Teatro Circo Price de Madrid (lee aquí la crónica). Allí ofrecieron el pasado noviembre un fugaz directo exclusivo de 75 minutos que logró la hazaña de cabrear incluso a sus fans más acérrimos, quienes tildaron el acto promocional de “estafa” para arriba.

Bien es cierto que aquél era un caso especial y las actuaciones incluidas en esta gira Open Air 2011 que pasó anoche por Barcelona -la última antes de un parón que les alejará de las arenas durante un buen y merecido tiempo- se antojaban mucho más jugosas y coherentes con el precio de las entradas. Y así fue, 180 minutos de grandes éxitos. Lo de anoche en el Estadio Olímpico fue un largo paseo por tres décadas que han gestado clásicos atemporales, pero que a su vez han descuidado la frescura de los primeros años al acercarse con descaro a la radiofórmula en sus más recientes composiciones. No eran todas las que estaban, ni estaban todas las que son (duele no escuchar Runaway), pero ya se sabe: nunca llueve al gusto de todos, y aún más en un repertorio que varía en cada actuación.

Otro de los grandes enigmas ante la séptima visita del grupo a la Ciudad Condal era la presencia o ausencia del virtuoso Richie SamboraEl músico ingresó hace unos meses en una clínica de desintoxicación por tercera vez debido a sus problemas con el alcohol, pero el grupo puso por bandera aquello de “el espectáculo debe continuar” y le buscó un sustituto para seguir con las fechas establecidas. El guitarrista se reincorporó a tiempo para intervenir en las actuaciones españolas y arrebatar, con su característico despliegue de solos, protagonismo al pelazo y la blanca sonrisa del cantante. Sambora se exhibió sonriente, recuperado y en plena forma: amarrado a su doble mástil y coqueteando con ese talk box (dispositivo que permite cambian el sonido del instrumento con la boca) que tanto le gusta.

No habían pasado ni 10 minutos de la hora estipulada cuando nostálgicos de 40 y 50 conviviendo con nuevas generaciones desvirgadas en la etapa del It’s my life iniciaban un tímido abucheo. Poco rockero auténtico y mucho niño correteando por la pista. No llegó a llenarse el estadio, pero lucía un aspecto suficientemente acogedor cuando, marcando el reloj las 22.00 (15 minutos tarde), el grupo abría repertorio con Raise your hands.

Jon Bon Jovi apareció ataviado con una chaqueta estilo domador de leones de un rojo que deslumbraba a través de las tres grandes pantallas adosadas a una construcción semicircular que cubría todo el escenario. A lo largo del espectáculo, las pantallas proyectaron imágenes de la banda, collages luminosos y mensajes llamando a la movilización, la paz y la libertad; incluso se pudieron ver los retratos del presidente Obama y Bob Dylan, entre otros, junto al lema “inspire”.

Acompañaban a los habituales Tico Torres (batería) y David Bryan (teclista), los también imprescindibles Hugh McDonald al bajo y Bobby Bandiera en la guitarra rítmica. Todos ellos tuvieron sus breves segundos de gloria, a merced del cantante, que los buscó y compartió con ellos la mezcla de versiones en la que desembocó el inicio de Bad medicine: desde el Not fade away, de Buddy Holly, hasta el celebradísimo Vertigo, de U2.El directo acusó una alarmante falta de ritmo precisamente en los compases acústicos posteriores. Fueron los minutos más largos y anodinos de la noche. Ya habían caído dos grandes, You give love a bad name nada más empezar, y una It’s my life celebrada como si fuese la canción bandera de un mundial de fútbol; pero si de algo van sobrados Bon Jovi es de singles: aún había tiempo para recordar I’ll be there for you en formato acústico y dos muy vitoreadas, Have a nice day y Keep the faith.

Las nubes aguantaban la amenaza de lluvia en el oscuro cielo barcelonés pasadas las 11 de la noche. Un frio incomprensible para la temporada en que nos encontramos empezaba a calar tímidamente entre los asistentes.No hubo recuerdo para Amy Winehouse, pero sí palabras de agradecimiento al público por el apoyo profesado durante 30 largos años. Jon hizo gala de su rutinario manual de estiramientos de brazos y poses seductoras que le caracterizan y que provocan urticaria a sus detractores. Su fuerte no es el baile (sobre todo al agitar las maracas y la pandereta), pero bien compensan las cotas que mantuvo su voz sin resquebrajarse ni desafinar a lo largo de 26 canciones. Incluso se atrevió a cantar en español el estribillo deBed of roses anclado en un baño de multitudes en el centro de la pista, donde accedió a través de dos pasarelas que comunicaban con el escenario.

No es muy disparatado afirmar que son los éxitos de antaño los que mantienen viva a la banda en directo, solo hay que calcular el nivel de decibelios entre los asistentes en las primeras notas de Wanted dead or alive, con Richie enfundándose el sombrero de vaquero, o las de We got it going on del penúltimo disco de estudio, Lost highway. No sonó ninguno de los singles inéditos de su último Greatest hits, pero tampoco se echaron de menos.

Se acercaba el final con Something to believe in pasada la media noche. Cambio de vestuario del cantante para hacer frente al primer bis del concierto, que acabaría sumando dos más en una espiral de falsas despedidas. Hasta tres veces dijeron adiós antes de volver a retomar los instrumentos para interpretar un total de seis temas más. Los dos últimos, la balada perfecta en Always y el mensaje facilón de I love this townpara terminar. Antes el respetable había enloquecido al entonar Livin’ on a prayer como si fuera la primera vez.

Blanco constante de críticas (unas merecidas, otras no tanto), es complicado que a estas alturas Bon Jovi se deshagan de la etiqueta de rock inofensivo para todos los públicos, pero como se escuchaba anoche: un grupo que toca durante tres horas se merece, al menos, un respeto.


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La revista ‘Forbes’ ha publicado una lista con los nombres de los que más beneficios han hecho con sus actuaciones en los últimos doce meses. A la cabeza se hallan los irlandeses U2, seguidos por Bon Jovi. Cómo no, también está Lady Gaga. Por ‘Rolling Stone’

Bono (U2) y Jon Bon Jovi (Bon Jovi) lideran bandas que ingresan mucho dinero con sus conciertos.

137 millones de euros. Son los que ha recaudado U2 de sus conciertos de los últimos 12 meses, lo que los convierte en los músicos mejor pagados del mundo. La revista Forbes ha publicado una lista con los nombres del rock más que más ingresos obtuvieron con sus espectáculos entre mayo de 2010 y de 2011. Repiten Lady Gaga y Justin Bieber, que ya aparecieron en un el ránking de los menores de 30 más ricos del mundo.

Éstos son los diez primeros de la lista. Atención a los Eagles, un grupo enorme en Estados Unidos y que en Europa suena a pasado.

1. U2. 137 millones de euros. Este vídeo muestra en el buen estado que se conserva la banda. Tocan New years day:

2. Bon Jovi. 87 millones de euros.

3. Elton John. 70 millones euros.

4. Lady Gaga. 63 millones de euros. No es un directo, pero he aquí su nuevo y esperado vídeo, del tema The edge of glory:

5. Michael Buble. 49 millones de euros.

6. Paul McCartney. 47 millones de euros.

7. The Black Eyed Peas. 43 millones de euros.

8. Eagles. 42 millones de euros. Su clásico Hotel California sigue sonando solemne:

9. Justin Bieber. 37 millones de euros.

10. Dave Matthews Band. 35 millones de euros.

La lista de requisitos que piden Iggy and the Stooges antes de un concierto no puede ser más ocurrente y cómica. Recogemos los diez puntos más llamativos. Por ‘Rolling Stone’

Iggy Pop, en concierto, haciendo de Bon Jovi.

La lista completa de peticiones de Iggy and the Stooges antes de un concierto ocupa más de 18 páginas. Ayer la hizo pública la web inglesa The Smoking Gun, especializada en desvelar documentos secretos; y no tiene desperdicio. Los requisitos de los rockeros no son nada extravagantes, pero la descacharrante e ingeniosa forma en la que Jos Grain, mánager de carretera de la banda, los ha redactado es insuperable. Reproducimos los diez puntos más divertidos:

1. “UN BOMBO DE BATERÍA de 1×24 pulgadas, o 1×26 pulgadas. ¿Cuánto es esto en centímetros? ¿Unos 66 o 69, aproximadamente? Si tienes novia, ahora es el momento de preguntarle dónde guarda la cinta métrica. Si tienes novio, probablemente este sentado sobre ella”. 

2. “DOS VENTILADORES MUY POTENTES. Así Iggy [Pop] podrá llevar un pañuelo y simular que está en un vídeo de Bon Jovi”. 

3. “UN TÉCNICO DE SONIDO EN EL ESCENARIO que hable inglés y no muera en el intento. Estoy bromeando… ¿Lo estoy? También necesitamos que sepa algo de monitores, parece obvio pero… Por ejemplo, una vez en Santiago de Compostela, (Galicia, al norte de España), me encontré una situación muy curiosa. Los organizadores del concierto ignoraron este papel y pusieron a un hippy, gordo y con barba, que no tenía ni puta idea de ecualizar el sonido (…). Sólo estoy diciendo que la próxima vez que los Stooges seamos contratados en ese festival, voy a ir con: unos huevos en escabeche, un pequeño vibrador azul con un delfín balanceándose en la punta, un conjunto de enciclopedias manoseadas con las volúmenes de la E a la G perdidos, y un destornillador que accidentalmente se había caído en un baño. Y después, cuando digan ‘estos no son los Stooges’, yo diré: ‘Sí, sí son’. Y ellos volverán a decir: ‘Estos no son los Stooges”. Y yo volveré a decir: ‘Sí, sí son’. Y después ellos dirán: ‘No son’. Y yo diré: ‘¡Sí, lo son!’. Ya verás como les gusta”.

4. “PLANO DEL ESCENARIO: El seguro no cubre que la estrella de rock se caiga en el escenario. Eso significa que no puede haber cables, ni robots, ni los evangelistas que aparecen en la televisión, ni operadores de cámara, ni sustancias venenosas, ni caballitos de mar de plástico, ni crepúsculos, ni locos. De esta manera Iggy podrá correr como lo hace habitualmente, como un loco, y así nosotros nos relajaremos en una bruma de pánico y autosatisfacción”. 

5. “5 O 6 FOCOS DE COLORES FUERTES: rojo, azul, blanco, naranja, y ese tipo de cosas. (…) Oh sí, algunos focos tienen que enfocar a la audiencia. A la banda le gusta ver las caras de felicidad de vez en cuando. Dios sabe por qué. Arrrrrrrgh!!!”. 

6. “PARA LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN. Este es un mensaje a las cadenas de televisión, a los editores de vídeo, fotógrafos y medios de comunicación en general. No me malinterpretéis, tengo mucho respeto hacia las personas que trabajan en la industria de la comunicación. De hecho, mis antepasados tienen un fuerte vínculo histórico con el servicio postal, incluso una vez alguien lanzó un cartero sobre mi abuela. Sin embargo, estoy convencido que estaréis de acuerdo conmigo en este punto: existe una gran incremento de personas, todas bendecidas por Dios, con una ausencia completa de talento que sólo buscan ganar popularidad. Y, desafortunadamente, hay un incremento en el número de productoras dispuestas a dar masajes a  estos individuos sobrados de ego. (…) Es decir: la atención mediática, bien; interferir en la actuación, ¡MAL!”. 

7. “PÁRKING. En el área del aparcamiento del artista necesitamos espacio para cinco coches. No meteremos aquí el autobús de la gira, aunque hay limusinas en América más grandes que nuestro autobús. Como el coche de Madonna. Algunos dicen que ella lleva una bailarina dentro de la limusina. ¿Te lo puedes creer? Me pregunto cómo contabilizará eso en términos fiscales”. 

8. “CENA PARA DIEZ PERSONAS, cocinada en el lugar del concierto o en un restaurante local. Necesitamos una selección de pollo, pescado y comida vegetariana. (Llamando a Alemania: comida vegetariana significa sin carne. Eso incluye las salchichas)”. 

9. “CENA PARA IGGY Y OTRAS DOS PERSONAS, cocinada en el lugar o en un restaurante local. Después del concierto, la cocina local es aceptable, o bien carne o pollo, o especies en peligro de extinción (excluidas las polillas y cualquier cosa realmente bonita), serpientes, ballenas o crías de tiburón (¿esas no muerden, no?)”. 

10. “UNA BARAJA DE CARTAS DE PÓKER para mí. Por si me apetece hacer unos trucos de magia. O por si alguna de las novias de los chicos de la banda quiere jugar una partida rápida de strip póker mientras ellos están en el escenario”.

Recordamos que Iggy and the Stooges actuarán en Valencia el próximo 9 de julio. Pobre técnico de sonido…